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EL QUE SE FUMA LAS CLASES… No sale en la foto.

Recuerdo en mi época de estudiante de bachiller, y también ocurría en la Universidad, que había algunos compañeros que faltaban mucho a clase. En vez de cumplir con su obligación, elegían quedarse en la cantina del Instituto o en la calle charlando y/o fumando. También estaban aquellos otros “estudiantes” (lo pongo entre comillas porque precisamente estudiar lo que se dice estudiar, más bien poco) que no atendían a las explicaciones del profesor, en su lugar, se pasaban toda la clase hablando por lo bajini, escribiendo notas o pintando en un papel.

Seguro que tú lector has vivido algo parecido. O incluso te sientes reflejado en este caso. Sinceramente, tengo que reconocerte que yo también pequé en alguna ocasión, y me fumé alguna que otra clase. Por suerte para mí, fueron muy contados días y no tuvo ninguna consecuencia académica.

¿Qué les pasaba después a los protagonistas de mi historia? Normalmente suspendían los exámenes de esas asignaturas, y por supuesto no aprendían nada de nada. Vamos que no tenían ni puta idea de esa materia.

¿Y por qué te cuento esto? Porque quiero hablarte de la CONSISTENCIA. Esto es del pico y pala como diría mi abuelo.

El estudiante que se fuma las clases demuestra claramente una falta de interés, compromiso y responsabilidad en la tarea que le toca (el estudio). Es más que evidente que su involucración en el trabajo es cero patatero.

Al deportista que se salta un entrenamiento esporádico no tiene por qué afectarle para nada.

El problema ocurre cuando se “fuma los entrenamientos” de forma reiterativa, o el trabajo que le toca hacer en invierno se lo va saltando o lo realiza mal y con desgana (porque no me apetece, o hace frio, o llueve, o queda mucho tiempo… cualquier escusa podría valer para saltarse el entrenamiento de un día sí y otro casi también).

Puede pensar nuestro amigo que aún le falta mucho tiempo hasta el verano (“ya tendré tiempo en primavera” se dice), y pretender en 2 meses conseguir sacar el trabajo de todo un semestre. Pero el cuerpo humano no funciona así, hay adaptaciones que necesitan mucho tiempo de pico y pala.

En estos casos lo normal es que suspenda en la carrera, sufrirá como un perro y terminará jodido y muy desmotivado. Y si tiene suerte de ser de aquellos que tienen cierto motor, podrá raspar un aprobado por los pelos bastante decepcionante.

El superpoder

Nuestros amigos necesitan un superpoder: la consistencia. Esto es, ejercitarse todas las semanas, sin falta, y hacer los entrenamientos variados que le toquen, progresar con mucho tiento en las cargas, y tomar todo el tiempo del mundo (o al menos varios meses según sea cada caso: cuanto más novato más meses) para hacer una buena base, a la que seguirá un periodo específico antes de pasar a la competición. Si fallas en la base o esta es muy endeble, poco soporte físico tendrás para soportar el trabajo de calidad en el que sacas filo a tu estado de forma.

Este superpoder será la clave para sacar una buena nota en el examen final, tu carrera objetivo A de la temporada. Será fácil conseguir un bien, o un notable. E incluso un sobresaliente es posible de obtener si te empeñas y te aplica bien todo el año (vas a clase a diario, haces los deberes, repasas la lección a diario…). No hace falta ser un superdotado, para aspirar a un sobresaliente en conseguir tu máximo rendimiento personal.

La falta de consistencia tiene consecuencias para todo el mundo, para el estudiante y para cualquier deportista, sea cual sea su nivel deportivo:

  • Bajo rendimiento, muy por debajo de tus posibilidades (las que sean de cada uno). La falta de volumen continuado en el tiempo, durante semanas y meses impedirá tu desarrollo aeróbico que será la base necesaria para dar soporte a los bloques más intensos y a la resistencia a la fatiga.
  • Malos hábitos. Saltarse un entrenamiento, porque sí, cuando toca le da motivos a tu mente para “exigirte” la misma respuesta al siguiente día que estés perezoso o desganado. Estás sentando un mal precedente para el futuro. Si haces justo lo contrario, entrenar sin gana, le ganas la batalla al duende maligno que todos tenemos en el cerebro.
  • Falta de respeto, a ti mismo y a tus propósitos, a tu equipo que ha depositado en ti unas expectativas de rendimiento,y a tu entrenador que realiza un esfuerzo en balde buscando la mejor manera para que tú rindas al máximo de tus posibilidades.
  • Consecuencias a largo plazo. Tiras por tierra toda una temporada e interrumpes tu desarrollo deportivo futuro lo que rebajará la altura de tu máximo rendimiento.

Para llegar a ser un gran deportista (la mejor versión de tus propias posibilidades y características), y obtener tus mejores resultados no necesitas grandes progresos, hacer entrenamientos super espectaculares, ejercicios retorcidos ni cosas raras. No hace falta complicar tanto una cosa que es muy sencilla, ni hay entrenamientos milagrosos, ni secretos:

HAY QUE SER CONSTANTE ESTABLE Y UNIFORME EN LA ACTIVIDAD

* entrenar casi todos los días de la semana, cada uno lo que vaya tocando: un poco de fuerza, una tirada larga, un día de series cuando toque, otro de velocidad, y el resto de días fáciles.

* Evitar grandes variaciones en los volúmenes y/o intensidades de cada semana. Los escalones se suben de uno en uno y metiendo un rellano para consolidar (asimilar, recuperar…) cuando te lo pida el cuerpo. No vale eso de arrancadas de caballo y paradas de burro.

* Distribuir las cargas con inteligencia para dar tiempo al cuerpo a recuperar y descansar de cada entrenamiento (y de paso asimilar el trabajo realizado). Recuerda que cada entrenamiento finaliza cuando tu cuerpo se ha recuperado del estrés soportado.

Y para hacer esto que te cuento arriba te tiene que gustar lo que haces (deporte) y tienes que disfrutar haciéndolo (hacerte feliz). Vamos que te gusta aprender y te gusta la asignatura.

Los días chungos.

Todo esto que te cuento está muy bien, puedes pensar, pero ¿cómo consigo ser consistente cuando llega un día y no tengo ni pizca de ganas de entrenar, hace frío o solo tengo un rato para hacerlo?

Yo te voy a dar cuatro ideas que a mí me funcionan bastante bien.

1º Tener un objetivo o un reto en un futuro más o menos cercano te ayudará a tirar de ti esos días grises. Una meta que conseguir es bastante motivadora.

2º Tener un plan de entrenamiento mensual y semanal, agendado en tu calendario de cada día también ayuda porque te compromete: Hoy toca suave, martes series, ….

3º Y para los días más negros tienes que tirar de cabeza (repasar tus motivaciones y objetivos) y hablarte como un padre al hijo que no quiere comer “esto te lo comes o te lo comes. si no lo quieres todo, al menos la mitad”. Y sin dar muchas vueltas sales sin ganas. Seguro que a los 15-20 minutos ya estarás on line.

Vencer la resistencia mental en estos días de inapetencia te ayudará a mejorar tu autoconfianza.

4º También puede venir muy bien ponerte una recompensa para esos días malos, como puede ser tomar un dulce o algo que te guste mucho al acabar (“hoy me lo he ganado”), o buscar la compañía de un amigo para no entrenar solo.

Por mucho motor que tengas como deportista, si no te esfuerzas y trabajas de forma consistente el en tiempo, no llegarás a la cima.
Pico y pala.

Acabo este artículo con una imagen y una frase muy buena que resume el contenido tratado hoy.

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