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Este no es Escuela de Trail

Las dos últimas cartas fueron sobre Escuela de Trail. Y dejan en el aire una pregunta razonable.

Si aquel es el libro del método, ¿qué es este otro que llevo meses contándote aquí los domingos?

Te la respondo hoy. Pero antes conviene retroceder un poco.

Empezaste como empieza casi todo el mundo.

Alguien te habló de las series de cuatro minutos al 90 % de la frecuencia cardíaca máxima. Leíste que el método noruego era lo que utilizaban los mejores del mundo. Descubriste que el último suplemento que recomendaba el corredor famoso de turno podía darte ese plus que te faltaba.

Lo probaste todo.

Algo funcionó. Algo no. Y seguiste buscando.

Uno, dos, tres años así. O más. Explorando métodos, acumulando herramientas, añadiendo capas de complejidad que no siempre encajaban entre sí.

Hasta que ocurrió algo curioso.

Cuanto más aprendías, menos claro parecía estar qué debías hacer. Dudas sobre cosas que creías buenas. La sensación de saber poco a pesar de leer mucho. La fatiga de estar siempre pendiente de lo último que dice la ciencia o de lo que acaba de publicar alguien en redes.

Y ahí aparece la pregunta que de verdad importa.

¿Necesito conocer otro método o necesito aprender a decidir mejor?

Si has llegado hasta ahí, ya estás en el lugar en el que empieza este libro.

Porque al final del camino no hay más métodos. Hay principios.


Dos libros que conviven

Escuela de Trail salió en 2023 y te enseñó el territorio. Qué es el trail running, cómo funciona el cuerpo dentro de él y cómo entrenarlo desde cero hasta la línea de salida. Un mapa completo, pensado para todos los niveles.

El libro que llega este otoño hace otro trabajo. Es el sistema de navegación para quien ya conoce el mapa y quiere moverse por él con criterio propio.

La diferencia está en la función, no en que uno sea más avanzado que el otro. Un mapa te dice dónde están las cosas. Un sistema de navegación te ayuda a decidir qué hacer con esa información cuando el terreno cambia.

Un ejemplo de andar por casa.

El mapa te explica qué es una semana de descarga y para qué sirve. El sistema de navegación te ayuda a decidir si esta semana de septiembre, con el sueño roto, dos reuniones que se te han torcido y una carrera dentro de cinco semanas, la descarga toca ahora o toca aguantar siete días más.

La primera pregunta se responde leyendo. La segunda se responde decidiendo. Y decidir se entrena.

Por eso el primero no se queda viejo. Sigue siendo el libro que recomiendo a quien empieza y a quien quiere comprender el territorio entero. El segundo arranca justo ahí.

El rendimiento máximo no se alcanza cuando el cuerpo corre más rápido, sino cuando el atleta entiende profundamente lo que está haciendo.


Para quién lo he escrito

Está pensado para quien lleva tiempo corriendo y siente que algo en su forma de entrenar no acaba de encajar. No para quien empieza.

Paco, Tomás y Fernando son corredores populares, disciplinados y competitivos. Los tres comparten una lesión por sobreuso que los ha obligado, más de una vez, a dar un paso atrás justo cuando más cerca estaban.

Sandra mejora cada temporada y no sabe exactamente por qué. Entrena por intuición, acumula información suelta y nota que su cuerpo responde de forma distinta según la semana del mes, sin que ningún plan genérico se dé por enterado.

Iván tiene una calidad que nadie discute y acumula la mayoría de los KOM de la zona. Solo le falta poner orden en los principios. Con eso, da el salto.

Todos son reales y aparecen en el prólogo con su nombre. Escribí para corredores concretos, no para un lector abstracto.

Y hay un lector más, el que menos atención recibe en este deporte.

El corredor o la corredora de cincuenta y cinco años que lleva décadas en esto y empieza a preguntarse cómo seguir haciéndolo con cabeza. A esa edad, con ese historial, el objetivo más difícil y más valioso que puede perseguir es convertirse en Deportista de por vida.

Eso es la élite real. Y en trail casi nadie la nombra.

Si te ves en alguno de ellos, este libro es para ti.


De dónde sale el nombre

Estudié Empresariales a principios de los noventa. Allí conocí el método Kaizen, un sistema japonés de mejora continua aplicado a los procesos de empresa. La idea central cuesta creer que funcione de lo sencilla que es: pequeñas mejoras sostenidas en el tiempo pueden producir transformaciones que ningún cambio radical consigue mantener.

Desde entonces no ha dejado de ser una referencia en todo lo que hago.

En el verano de 2024 junté las dos palabras. Kaizen y Trail.

Publiqué un primer artículo en el blog y, desde aquel día, he ido enriqueciendo el concepto con cada herramienta nueva que aprendía y que encajaba con el objetivo final: un corredor más inteligente que ayer y menos que mañana.

Eso es KaizenTrail. Una forma de ordenar el entrenamiento alrededor de principios y de mejorar las decisiones con lo que va pasando. Otro método para añadir a la lista es justo lo que sobra.

Llevo más de treinta años en esto y más de doscientas carreras, siempre como corredor popular. Alguien que ha tenido que rascar cada mejora a base de pico y pala, porque el talento nunca fue mi ventaja. Peso demasiado para este deporte y mi VO₂máx es modesto.

Eso tiene un valor que no se ve desde fuera. Cuando no te sobra nada, aprendes a hacer que todo cuente.


Lo que viene en las próximas semanas

Durante los últimos meses te he ido mandando artículos que seguían, sin decirlo, la estructura de este libro. Cada domingo, una idea. Y funcionaban por separado.

Lo que todavía no has visto es el orden que hay debajo. La razón por la que un artículo iba antes que otro. Qué se sostiene sobre qué. Qué conviene entender antes de pasar al siguiente nivel.

Eso es lo que voy a ir enseñándote de aquí a octubre.

El domingo que viene abro el plano completo: las cinco partes, los cinco niveles y por qué el orden de lectura no admite atajos.


El libro sale este otoño y ya hay lista de espera. Si quieres enterarte de la fecha antes que nadie, puedes apuntarte aquí:

frankgomez.es/corredor-inteligente


El Maestro: Escribir otra vez el mismo libro habría sido cómodo. El primero lo escribí para explicar un deporte. Este lo he escrito para explicar una forma de pensarlo, que es exactamente lo que me faltaba a mí a los cuarenta. Entrenaba mucho. Leía mucho. Y avanzaba poco. Nadie me dijo entonces lo que ahora te digo yo: el problema no estaba en mi esfuerzo. Estaba en que ejecutaba el sistema de otros sin haber construido nunca el mío.