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Caso de éxito: Como gestionar la Transvulcania

¿Como gestiono una carrera de 13 horas?

Espectacularmente dura esta ultra trail, que pude saborear del inicio hasta el final.

Desde que sonó el despertador a las 3:00 am, ha sido una experiencia fabulosa: desayunar, vestirte, dirigirte al punto de recogida de la Guagua, la espera junto a otros corredores, el traslado al faro de Fuencaliente contemplando la oscuridad de la noche y aguantando las ganas de mear, la larga evacuación nada más llegar, la colocación en línea de salida, la breve espera, la cuenta atrás y el momento esperado.

Planificación

No dejo nada al azar. El día de antes preparo todo lo que voy a necesitar. Mi check list mental funciona de maravilla después de tantas batallas a mis espaldas: ropa y Equipación completa, mochila, bidones llenos y vacíos, geles, comida en polvo, sales dobles, bolsa de vida para la meta, gafas, gorra…. Todo lo que voy a necesitar sobre la mesa. Preparado sin nervios. Para evitar olvidos en la mañana de la carrera, que siempre sobran nervios y falta tiempo.

Una buena estrategia seria tener por escrito en una hoja un check list con todas las cosas que puedes necesitar cuando te desplazas a una carrera: te ayudará mucho y no olvidarás nada. A la hora de preparar la maleta es súper práctico.

Visualización

En la Guagua, mientras nos trasladan mientras miro la oscuridad de la noche, mi imaginación está repasando cada uno de los 10 tramos en los que he diseccionado el recorrido de la carrera. Distancia, como es el recorrido, tiempo aproximado, que comer en ese tiempo….

Mi plan de carrera
Mi plan de carrera

A partir del chupinazo de salida, el tiempo ha pasado muy rápido, tal vez demasiado. Estaba concentrado en vivir cada momento, observando a todos los corredores que me rodena, mirando alrededor, alzando la vista y oteando adelante y hacia atrás. Mi cuerpo va en modo automático, sabe lo que tiene que hacer y cómo regularse en cada momento. Así que mi mente se encarga de grabar todas las escenas para el recuerdo. He disociado mente y cuerpo, como dice un compañero de entrenamiento.

Gestión del esfuerzo

La estrategia está muy clara. Me conozco lo suficiente para saber en qué rango de pulsaciones quiero ir en las subidas. El andar o correr dependerá de lo que me exija el terreno. Tengo clara la zona máxima de pulsaciones que voy a tocar en esta ultra tan larga.

La serpiente luminosa, la arena volcánica, el amanecer, Los canarios, los gritos de ánimo, sacar bastones, buscar el mejor sitio dónde pisar la arena picón, cima las deseadas, sacar arena de la zapatilla y ajustar atadura, la primera bajada, el adelantamiento en moto de los ganadores de la media maratón, la bajada controlada al Pilar, el primer avituallamiento, los ánimos del público, la transición hacia el Reventón, aguas mayores, cargar agua y comer para el tramo largo en autosuficiencia, las primeras molestias en el hombro, mi momento dulce remontando posiciones, la conquista del pico de la nieve, dolor de pies, calor, ¿ cuánto falta para el avituallamiento?, llegada al pico de la Cruz, relax y tranquilidad, cambio de plantillas, alivio de pies, y rumbo al roque.

Gestión del dolor

Sabía que antes o después aparecería. Y venía preparado mentalmente. Y también tenía mis recursos: En el pastillero llevo 2 paracetamoles de 1 gr. No te recomiendo antiinflamatorios (ibuprofeno o similares) porque te pueden jugar muy malas pasadas, sobre todo en carreras largas como esta de hoy.

Sobre las 4 horas las molestias en el hombro derecho han subido de nivel y merecen mi atención. El dolor lo esperaba, y lo afronto de cara, a puerta gayola. Es la letra pequeña del contrato del día. El precio que tengo que pagar para ser finisher de Transvulcania.

Cambio de enfoque

Vengo con las ideas claras. No dejo que mi mente se centre en lo malo, en lo mucho que queda, en el dolor, en el malestar, en lo que estoy sintiendo cuando llevo 5-6-7 horas. Tal vez nunca más vuelva a pasar por estos senderos, observar estas vistas tan maravillosas merece el esfuerzo que tienes que hacer. Tengo el mando programado para desconectar.

Los kilómetros ya pesan, llevamos 50 km y mucho desnivel acumulado ya. Guarda y te guardaré. Modo automático. Dudas. Recibo llamada de mis chicas. Sus ánimos me dan fuerza para conquistar el Roque de los muchachos, cima de la carrera.

Gestionar pensamientos negativos

No puedes dejarlos crecer. Tienes que asumir la realidad. Son muchas horas y estás cansado y molesto. Pero hay que seguir, queda lo peor ¿me dolerá mucho?, ¿podré soportarlo? ¿aguantarán mis piernas?¿el estómago parece no ir bien?…

Tienes que aguantar, tal vez no tengas otra oportunidad. Sigue tu estrategia, dosifica esfuerzos, pasos cortos, ahorra energía, come y bebe, toma sales y cambia el foco.

Actitud positiva

disfruto de estos senderos, del ambiente de carrera, de los avituallamientos, de las vistas a los paisajes que te ofrece la carrera. Y siempre con la idea fija de “palante, palante”.

Conquisto el Roque, cima de la carrera a 2.426 m. de altitud. Ahora viene lo peor. 17 kilómetros bajando, muchas piedras y desnivel negativo (-2.400m). Tomo un caldo que sienta fenomenal, agua fresca para refrescar para enfriar mente y cuerpo, recargo alimento líquido para bajar, tomo un gel y para abajo. Inicio en modo ahorro de fuerzas, sin prisas, el objetivos es sufrir lo menos posible. Pero se sufre, sobre todo los pies.

Pero otros muchos van aún peor que yo. Les adelanto sin querer, solo porque voy un pelín más cómodo. Se hace largo el tramo hasta la Torre del time. Nueva llamada, «¿por dónde vas?, me queda poco para el Time. Vas muy bien, sobre el 420». Llego al Time.

Motivación para seguir

En una carrera tan larga necesitas buscar diferentes motivaciones para seguir. Una de ellas es el apoyo familiar. El recibir su apoyo en la segunda parte del recorrido te da energía extra y un motivo para seguir corriendo. Eres su ídolo y no puedes defraudarles.

Aún quedan 7,7 km para llegar a Tazacorte. Lo peor de la bajada. Necesito renovar la motivación y me pongo a contar a cuántos consigo adelantar. Esto enfoca mi atención en otra cosa diferente al dolor de pie, lo dificultoso del terreno o el cansancio del cuerpo. Sigo bajando entretenido con mi cuenta cabelleras. Parada a mear y toca descontar. Seguimos para abajo.

Pequeños objetivos

Cuando pesan los kilómetros y el cansancio. Y para hacer “más corta” la bajada tienes que plantear pequeños objetivos.

En mi caso, me planteo contar a cuantos corredores alcanzo. Los ves a lo lejos caminando, y fijas el objetivo. Te vas acercando, sin alterar tu estrategia de ritmo en bajada, y en unos pocos minutos lo tienes delante de ti. Objetivo conseguido. A por el siguiente.

Concentración

En una sola tarea, alcanzar al siguiente corredor.

Mi meta es acabar

Cambio de enfoque, charlar con el último corredor alcanzado. Un chaval de Zaragoza. Hablamos sobre zapatillas, sobre lo bueno que sería poner la meta en Tazacorte y no torturarte hasta los llanos y otras cosas que nos entretienen a los dos.

Autoconfianza

Voy a ser finisher. Lo tengo claro. Por muy duro que sea lo que queda (y lo es), esta ultra está en el zurrón.

Llegamos a Tazacorte, y nuevo chute familiar. Esto ya lo tenemos en el bolsillo.

Nos lo ponen difícil con la rambla y el barranco de las Angustias. Pero ya no hay nada que nos detenga. Seremos y somos finisher de la Transvulcania. Una carrera que guarda toda su dureza para ofrecértela en la parte final. Y que por ello te satisface mucho más acabar.

No se si será el último gran reto que afronte, pero lo he disfrutado como si lo fuese.

Hoy he sido muy feliz sufriendo.

Y encima me llevo un chute de autoestima. Tengo que decir, con humildad, que reconozco mi valía y , también, la de todos los corredores que acaban esta o cualquier otra carrera más o menos larga. Solo por acabar ya eres un campeón.

En mi caso particular, hoy:

– He conseguido mi objetivo, planteado hace muchos meses.

– Me supero a mí mismo a los 56 años: Sobrepaso mi anterior registro de tiempo máximo y distancia/desnivel en una carrera por montaña.

– He gestionado bien mis emociones y sentimientos a lo largo de toda la prueba.

– Afronto la incertidumbre asociada a un evento tan largo como un reto para mí, y me centro en todo momento en la solución de cada circunstancia que se plantea.

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Recapitulando las cosas que considero interesantes para el lector:

¿Qué hago antes de la carrera?

– adquiero con bastante antelación un compromiso emocional con la carrera: es mi objetivo A del año, me apetece mucho hacerla y este año es cuando toca. Hace 6 años estuve a punto de venir pero no era el momento.

– Visualizo con días de antelación la carrera y todos los detalles importantes: estudio el perfil, veo los videos de YouTube de cada tramo publicados por Juan Maria Jiménez en su canal, divido la carrera en 10 tramos, establezco mis estrategias y tácticas para cada uno…

– Llego a la Palma muy motivado, tengo claro por qué y para qué quiero correr esta carrera.

– Dejo todo controlado y preparado el día previo, para estar lo más relajado posible desde que me levante por la mañana.

¿Qué hago en carrera?

– Gestiono la fatiga con pequeños objetivos más fáciles de conseguir, evadiendo mi mente con los paisajes, bloqueando pensamientos negativos, hablándome a mi en positivo, permaneciendo concentrado en seguir el plan, dando  valor y trascendencia a lo que estoy haciendo.

– Afronto el dolor cuando aparece, lo combato y tomo medidas: calmante y cambio de enfoque mental hacia algo placentero.

– He creído en mí, he disfrutado, he buscado pequeños objetivos, siempre he mantenido alta mi motivación por el gran objetivo final (acabar).

Así es gestionado el esfuerzo y lo he conseguido manipular para conseguir lo que para mí es un rendimiento sobresaliente:

ACABAR TRANSVULCANIA EN 13H08MIN, PUESTO 404, Y ADELANTANDO A MÁS DE 200 CORREDORES DESDE EL KM 25 (PUESTO 621)